Tengo Miedo

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Los perros no ladraron cuando toqué el timbre.

Luego vino un poco más de silencio, los pasos acelerados de mi mamá acercándose a la puerta, la perilla rechinando, mi prima cabizbaja en el comedor.

– Quédate con tu prima – me dijo evitando que sus ojos rojos chocaran con los míos, luego se volteó hacia mi hermano – tú, llévame al hospital.

Me senté junto a ella cuando nos quedamos solas, pasé mi brazo por sus hombros. Su madre de nuevo en el hospital, semanas de drogas inservibles, vómitos, miedos, la muerte rondando en los pasillos de la casa a diario y yo sin saber qué decirle, sin saber qué decirme ni a mi misma…

Me pidió que habláramos de otras cosas, que le contara de mis nuevas historias de amor. Le sonreí a ese romanticismo que se lleva en el corazón en la adolescencia y comencé a hablar, incluso inventé un poco para hacerla feliz.

Pero el miedo no se fue, aun no se ha ido. Se quedó escondido en aquel rincón oscuro que siempre tiene el alma pensando en los perros que ya no ladraban cuando sonaba el timbre…

 

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11 comentarios en “Tengo Miedo

  1. Amia me da mucha pena por lo que estas pasando…pero sabes? no te atormentes buscando las palabras adecuadas, muchas veces es de mas consuelo el solo estar ahi al lado, apoyando, dando un abrazo o solo permaneciendo en silencio junto a quien mas sufre. Se que tratar de ser fuerte no es facil, solo queda resistir…el miedo no se ira querida amia, mas te ayudara a estar preparada.
    Te quiero mucho. Besos!!

  2. Loca desvariada y Miguelín, lastimosamente es real… Es increíble como las letras transforman lo triste en hermoso.

    Musaraña, los valientes son los que se enfrentan a sus miedos. Pero en el blogsito que nadie les conoce le confiesan a un montón de desconocidos que igual siguen teniendo miedo.

    Cuasigemela, eso intento amiga mía! Gracias por tus palabras, me han servido mucho! Un abrazo!

  3. La nostalgia veces construye en nosotros un universo de misterio y ficción. Y si sabemos aprovecharlo podemos construir historias fantásticas como esta. Espero que siempre sepas convertir ese sentimiento en combustible, como lo hiciste ahora.

    Un abrazo.

    Que Jehova te bendiga.

  4. Esos momentos en los que nos quedamos sin palabras, en los que aparece el miedo… Siempre lo mejor es intentar abstraerse y hablar de otras cosas, aunque resulte tremendamente difícil.

    Besos y ánimos.

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