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¡Qué bonita es la virgen María! Hoy me hizo ser feliz 🙂

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estupideces

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Por todos lados se dice que el pasado hay que olvidarlo, borrarlo como tiza de tablero y escribir encima. Pero… a mí no me parece.

Puede que los recuerdos hagan la vida más pesada, la espalda se mantenga un poco adolorida, pero…
ay! la melancolía es cómoda, es linda…
Mirar por la ventana los días lluviosos y aterrizar en días pasado, nada más mágico.
El presente está ahí… ahí, no es nada divertido.

COSAS COMPLICADAS

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“El mundo es demasiado complicado” he intentado explicarle a algunos, ninguno lo ha tomado demasiado en serio, la mayoría ha afirmado que a mí me ha tocado considerablemente más fácil que a todos los demás y que, por lo tanto, debería dejarme de quejar. Es cierto, no lo niego… pero es aquello lo que tanto me pesa.

Para aquellos que la vida les ha dado miles de golpes, su días van dirigidos a recuperarse, a pararse del piso y volver a comenzar.

Para mí todo ha sido demasiado fácil y aquello conlleva una responsabilidad, la de hacer algo por el mundo.

Pero el mundo está cagado… ¿por dónde comenzar?

¿y si aquello que considero el mayor problema de la humanidad, la mayoría de ésta lo considera como ‘un derecho sexual y reproductivo de la mujer’?

Desde muy chiquita nunca me vi demasiado interesada en los debates, en el colegio me aburrían de sobre manera, la peleas sobre el prom y la graduación hacían que me quedara dormida en mi puesto. En la Universidad estuve cerca de perder una materia por el simple hecho de no querer meterme del todo en una discusión sobre eutanasia. He visto gente pelear horas y horas por la Iglesia, el homosexualismo, la política y yo sencillamente me pongo de pie y me voy.

Pero hay un tema que llega al fondo de mi alma y, por alguna desconocida razón, me hace llorar.

Algunos recomendados para que entiendan de qué hablo:

Happy Birthday – Flipsyde
Estrella en tu vientre – Ricardo Arjona 

Y es quizás aquel tema, el más polémico del mundo entero… ¿cómo luchar sin discutir?

¿Recuerdan el final de La Lista de Schindler?

STERN: It’s Hebrew. It says, ‘Whoever saves one life, saves the world.’
Schindler slips the ring onto a finger, admires it a moment, nods his thanks, then seems to withdraw.
SCHINDLER: (to himself) I could’ve got more out … Stern isn’t sure he heard right. Schindler steps away from him, from his wife, from the car, from the workers.
SCHINDLER (to himself): I could’ve got more … if I’d just … I don’t know, if I’d just … I could’ve got more…
STERN: Oskar, there are twelve hundred people who are alive because of you. Look at them. He can’t.
SCHINDLER: If I’d made more money …I threw away so much money, you have no idea. If I’d just …
STERN: There will be generations because of what you did.
SCHINDLER: I didn’t do enough.
STERN: You did so much.
(Schindler starts to lose it, the tears coming. Stern, too. The look on Schindler’s face as his eyes sweep across the faces of the workers is one of apology, begging them to forgive him for not doing more)
SCHINDLER: This car. Goeth would’ve bought this car. Why did I keep the car? Ten people, right there, ten more I could’ve got. (looking around) This pin – He rips the elaborate Hakenkreus, the swastika, from his lapel and holds it out to Stern pathetically.
SCHINDLER: Two people. This is gold. Two more people. He would’ve given me two for it. At least one. He would’ve given me one. One more. One more person. A person, Stern. For this. One more. I could’ve gotten one more person I didn’t.
He completely breaks down, weeping convulsively, the emotion he’s been holding in for years spilling out, the guilt consuming him.