Huellas

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Sé que me encanta la soledad, pero que bonito es también volver a mirar la vida y verla llena de huellas.

Las huellas de una tarde recorriendo Medellín y hablando de Rayuela, el sonido de dos voces desafinadas cantando en un Transmilenio, que me acompañes a caminar hasta Cuba, una conversación infinita en Juan Valdez donde nos damos cuenta que nos parecemos mas de lo creíamos, caminar borrachos por la ciudad dormida, quedar sin voz luego de un concierto de una banda que nunca habíamos escuchado antes, recorrer las calles de una ciudad donde nadie mas habla nuestro idioma.

Quisiera poder recordarlo todo en paz, como quien pinta un cuadro y sabe que cada color valió la pena.

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Una semana después

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El primer día fue perfecto, mis pies ya no estaban atados al cielo y era más fácil caminar. Los siguientes dos el cuerpo se rebeló, todo temblaba por dentro y la cabeza quería explotar. Pero era solo el cuerpo, nada que me pudiera preocupar. El tercero algo raro pasaba, las paredes me ahogaban y el corazón saltaba en mi garganta. El cuarto y el quinto todo estalló, fue como ahogarse despacito.

El sexto fue un respiro.

Y en el séptimo llegó la Ira. Una Ira roja y verde, con mayúscula porque es tan sincera que dura un día más y me quedo sin amigos.

Y llegará el octavo, y el noveno, y el décimo… y tú aún no habrás entendido que te necesitaba al lado.

Adiós

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Llevas nueve meses dentro de mí, siendo parte de las sonrisas y esquivando conmigo los agujeros infinitos. Es tan difícil dejarte.

No es fácil explicarle a los demás que dejarte ir es como quererme ir contigo. No sirve de nada esconderte dentro de mi mesa de noche y fingir que no es estás.  No sirve poner la sonrisa tiesa cuando les digo a los demás que pronto pasará. Mi cuerpo quiere correr lejos de mí.

No te quiero de vuelta, pero ¿cómo hago para quererme a mí de vuelta cuando no estás tú?

Intento convencerme de que es normal, es normal que el corazón lata dos veces en vez de una, que el cuerpo esté siempre temblando por dentro, que sienta que las paredes de la casa me encierran y me ahogan, que solo quiera llorar. Sé que todo se habrá ido en una semana, los temblores y las paredes.

Sé que contigo se irán también otros adioses pendientes.

Pero hoy quisiera que alguien se quedara a mi lado mientras te veo partir. Así no entendiera por qué estoy más callada o por qué soy incapaz de decir que necesito alguien a mi lado para decir adiós. Que me coja la mano y me ayude a moverla de un lado a otro, de un lado a otro, de un lado a otro… hasta que ya no estés.