“Nuestra primera casa nos ha olvidado” Ted Hughes

Las escaleras de tapete mostaza estaban siempre cubiertas de polvo, nadie tiene tiempo de limpiar las cosas que no le pertenecen. Como nuestra primera casa, quieta en una calle de Swiss Cottage, entre las hojas que se pudren en el otoño y los muebles abandonados en las aceras.
Tantos objetos encontrábamos olvidados: un álbum de fotos en medio de la calle, una caja de libros bajo la lluvia, un elefantito de porcelana. Una bicicleta esperaba amarrada al borde de la escalera del segundo piso. Nunca supimos a quién pertenecía, pero la primera vez que la vimos dijiste que la reconocías de un sueño, y los sueños te mostraban las cosas que iban a pasar.
Nuestra primera casa nos debe haber olvidado, habrán pasado otros rostros extranjeros, todos con otras ciudades dentro del pecho, pero la bicicleta seguirá ahí amarrada, esperándonos en la escaleras, el óxido quemando la cadena, la cadena rota colgando del pedal, el pedal apoyado sobre el suelo, en el suelo las llantas derretidas, como las cosas que nunca sucedieron, amarradas al barandal del tiempo, pudriéndose mientras todo lo demás pasa.








