Risas entre desconocidos

La azafata se paró frente a nuestra fila con el carrito de bebidas. Le preguntó al señor en la silla junto al pasillo y al de en medio qué querían tomar, ambos pidieron café. Se volteó ella a servirlos, y yo esperé que lo hiciera para hacer mi pedido.

Entregó entonces los cafés y siguió directo a la fila siguiente. Esperé, pensando que quizás atendía de últimos a los que íbamos junto a la ventana del avión, pero de esta manera la vi recorrer todo el pasillo del avión.
Luego de un retraso de 6 horas en el vuelo, de haber perdido una valiosa noche en mi hogar y no haber obtenido ni la única bebida que ofrecían en el vuelo, no pude más que voltear hacía la persona de al lado y, con una sonrisa de lado a lado, decirle:
– Por fin, ¡lo logré!
El señor se quedó mirándome confundido, en todo el vuelo no nos habíamos dirigido la palabra.
– ¡Usted no entiende señor, pero lo logré! ¡Por fin he desarrollado la capacidad de ser invisible!
Juntos, dos desconocidos cansandos en un avión, estallamos en carcajadas.
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7 comentarios en “Risas entre desconocidos

  1. Jajajajajajajajaajaaja! Me imaginé esa escena de una manera TAN graciosa! La cara del señor mirándote con ojos de “a esta pobre niña que le pasa” jaja… excelente!

  2. Ausencia y silenciosa es como ser invisible.
    Podías haber llamado la atención de la azafata y reclamarla un poco de atención.
    Pero si a ti te gusta ser invisible, lo conseguiste.

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