Ya pasó un año, un año entero desde aquel adiós. Recuerdo esa noche como si la hubiese grabado en vídeo para verla día tras días.
Estábamos sentados en McDonalds como dos desconocidos. Habíamos pasado la última hora intentando aclarar las cosas pero chocaban nuestras palabras unas contra otras. Yo buscaba alguna solución, no sé él qué haría allí sentado. Pero entonces el silencio se tomó la mesa, un silencio frío, un silencio final; ya no teníamos nada que decirnos, solamente 3 palabras más que él pronunció secamente:
– ¿Nos vamos ya? – dijo, poniéndose de pie y cogiendo su morral.
Me paré de la mesa y caminamos hacia la calle, cruzamos juntos. Se hacía tarde, el frío me hacía temblar debajo de mi delgado saco de lana, por la calles no pasaba ni una sombra. Sin siquiera esperar que llegara mi bus, se despidió con cualquier beso en la mejilla y se fue sin mirar atrás.
Yo lo miré mientras se alejaba, hasta que a su figura se la tragó la oscuridad.

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Hace un año la oscuridad de la noche de tragaba su imagen, hoy se la ha tragado el olvido.
mmm…el olvido es muy cruel, de vez en cuando empuja fuerte algún momento que alcanza a traición las orillas del recuerdo..Asi que no te fies…
Un beso
A veces recuerdo sus andares alejándose de mi y me veo parada en medio de la calle sin poder mover un músculo de mi cuerpo. Muy doloroso, sí, muy. Ojalá el olvido se apiade de mí también.
Besos
No me fiaré Musa, pero no puedo evitar ver como el olvido se aleja con él en sus manos… Pero. en fin, en la vida no hay finales ni principios, un millon de hechos sin sentido!
María, qué alegría que compartamos las mismas imágenes… pero sabes, el olvido si llega y calladito se va instalando en los días, no te preocupes.
Tristes son siempre las despedidas, y queda una última esperanza que no se produzcan.
Te deseo un feliz fin de semana.
Un saludo cordial.
Gracias Disancor por tu comment! Es cierto.. son tristes, pero muchas veces necesarias. Un abrazo y un feliz fin de semana para ti también!
últimamente… ¡pienso tanto en las despedidas…!
Qué triste Ausencia! Tenías que tener una «ensalada» de sensaciones brutal…
Sentí impotencia, pero ante las despedidas a veces poco se puede hacer.
Un abrazo amiga ^^
(Se echan de menos tus escritos)
Marce, yo también he pensando mucho en ellas, pero sabes… detrás de cada despedida hay un reencuentro, eso es maravilloso.
Imaginativa, no sabes lo mucho que me conmovió tu comment, sencillamente gracias!
muy bonito el blog y esta entrada en especial me gsto. Un saludo