Escuchando conversaciones ajenas…

Debo confesar que ya se me hacía incomprensible el concepto de romanticismo en la actualidad, pero después de esto…

– ¡No se imagina! – le dijo a quien lo escuchara al otro lado del aparato celular, mientras yo en la mesa del lado intentaba por todos los medios leer un largo documento – después que toda la rumba se acabó, nos metimos debajo de las cobijas y me empezó a consentir, me tocaba la cara y pasaba los dedos por mi pelo.

Yo realmente no quería oír, tenía una hora para terminar de leer. Busqué desesperadamente mis audífonos al fondo del morral, entonces recordé que los había dejado en la mesa de noche.

– Claro que estaba borracha, no ve que después de estar un rato acostados juntos, me dijo que necesitaba vomitar… – no pude evitar voltear la cabeza, el niño hablaba demasiado duro – imagínese yo como dos horas teniéndole el pelo mientras ella estaba acostada en el sanitario.

A medida que el relato avanzaba, la emoción en voz del narrador aumentaba y con esta, las ganas de vomitar de la niña que oía la historia por error, y en realidad quería estudiar.

-…pues así se pasó toda la noche, nos acostábamos un rato y luego ella tenía que ir a vomitar, yo la acompañaba y luego volvíamos a acurrucarnos debajo de las cobijas…

En ese momento no aguanté más, me paré de la mesa y corrí lejos de allí.

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5 comentarios en “Escuchando conversaciones ajenas…

  1. Jajajaja… eso se llama un alto desespero por un amor! Ademàs… me pregunto si la niña se habrìa lavado los dientes cada vez que volvìa del baño.. En fin.

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