El cisne negro

Salí llorando de la película.
Caminé a través de las solitarias calles y a medio camino comenzó a llover. Las gotas se hacían frías y yo no quería sacar mi paraguas. En el bus una pequeña niña vestida de rosa se sentó a mi lado, ella reía, gritaba y no dejaba de mirarme. Apagaron las luces y yo seguía sintiendo aquella mirada atravesarme los huesos y me molestaba. Odiaba su inocencia, su risa limpia.
El cisne negro quiere salir, grita y grita, se retuerce. Quiero romper con todo lo que siempre he creído, ¿todas mis creencias son realmente mías? Tan solo correr lejos de aquel discurso histórico que dicta lo que debo creer y entender que rompiendo con todo encontraré lo que realmente es verdadero.
Todas las dudas de hace tiempo estallaron como piñata infantil.
– Si me quitas todas las certezas – le decía a él – ¿dónde quedo parada?
– ¿Quién dijo que vivir en la incertidumbre es fácil?
– Quizás por eso es mejor la certeza
– No es mejor, es más fácil – me respondió riéndose de mi confusión – ¿pero no sería una certeza mediocre?
Me bajé del bus con la cabeza negra, no quería mirar a nadie. Comencé a odiar mi camisa blanca, ¿por qué siempre inocencia, siempre bondad?
– ¿por qué siempre divides todo en bueno y malo?
– Porque así es… – le dije cruzando los brazos, esperando ganar alguna vez
– ¿No crees que hemos llegado a un punto donde ya las cosas sencillamente no caben dentro del bueno o malo?
Caminé a través de la gente chocando contra sus hombros, con unos ojos que permanecían abiertos pero no parecían ver. La falta de certezas me llevaban a temer convertirme en el cisne negro.
Llegué a casa, me quejé con mi compañera sobre el calentador de agua que estaba fallando y con un falso “que duermas bien” me encerré en mi cuarto. Como niña chiquita con miedo, me escondí de los monstruos debajo de las cobijas…
Cuando mis ojos se acostumbraron a los oscuridad, ahogué un grito. Estaban todos allí conmigo, en mí…
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6 comentarios en “El cisne negro

  1. También en nuestro interior vive nuestro opuesto, y con él es con quien realmente mantenemos nuestra lucha diaria, de esa forma intentamos estar en el equilibrio, en el ecuador de nuestro sentido.
    Un fuerte abrazo!

  2. Me alegra lo que dices, Male!

    Jauro, me avisas cuando te la veas a ver si te deja igual de traumatizado!

    Mimosa, estoy de acuerdo con lo que dices pero… ¿qué pasa cuando sientes que ese opuesto es el que se está volviendo el verdadero?

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