Mi escritura no es como una planta

Mi escritura no es como una plantita, porque a la planta hay que echarle agua y yo olvido siempre echarle agua a las matas, y hace algunos años también a las ficciones. O quizás mi escritura sea un cactus, aunque yo también he matado cactus. O suculentas. Mi tía decía que matar una suculenta es muy díficil pero yo maté la que ella me regaló porque le eché mucha agua y luego ella se murió y la vida se puso rara. La muerte de la tía y la llegada de los hijos y la adultez tan ocupada. Antes había tiempo para regar los escritos. Hoy estoy en busca de otra metáfora que no sea plantas porque cuido tantas cosas que no puedo ver a la escritura como algo de cuidado. 

O es que quizás yo soy la planta y la que me cuida es la escritura. Ella me riega, me revive cuando me parece poca la vida. Estoy tan pálida, tan cafecita, cuando no escribo. 

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